En el año 2004, Juan Stefani estaba en una reunión familiar cuando la conversación se dirigió a la enorme cantidad de suciedad adherida a los zapatos de los niños que corrían alrededor. Jerry el padre de Juan comentó lo genial que sería tener unos zapatos intercambiables y lavables, unos que puedan despegarse de las suelas para poder poner la pieza sucia en la lavadora.
La idea prendió y todo comenzó allí. Leer el resto de esta entrada »
