Consejos para no fracasar con tu idea de Negocio Online (1)

Para evitar el fracaso, de tu la idea de negocio online, no empieces demasiadas cosas a la vez, cuantifica los gastos, define las fuentes de ingresos y elige un sistema de pago seguro.

Aquí están los consejos:

Tengo prisa: Este tipo de negocios son, en la mayoría de las ocasiones, economías en red que absorben mucha capitalización antes de empezar a devolver algo de beneficios. Así que hay ser pacientes, ajustar mucho los costes y las previsiones iniciales de ingreso.

La maldición de la ‘startup’: “Hay mucho romanticismo. Quieren emular la parte bucólica del gran negocio que se crea en un garaje y luego se vende a los grandes. Y cuando se dan cuenta de que tienen que trabajar 14 horas al día y que los clientes no llegan, desisten”…

Identificar las puntocom con un ente diferente a la empresa es un error, porque en realidad sólo varía el canal, pero el modo de funcionamiento tiene que ser igual y no podemos olvidar que ahora cualquier empresa tradicional va a usar las mismas herramientas online.

Emprendedor en serie: Un error habitual del emprendedor online es que sacan empresas o ideas de negocio como churros. Hoy crean un negocio de compraventa de pisos, mañana de alquiler de habitaciones y pasado, de decoración. “Son negocios muy puntuales que van replicando a modelos de negocios similares”.

No debes empezar demasiadas cosas: hay que centrarse en un proyecto y terminarlo, evita la dispersión de energía. Debes adaptar tu modelo a tu oferta, ya que no todo se vende de la misma manera ni atrae al mismo público.

Síndrome de ‘único en el mundo’: “Los emprendedores online suelen ser muy habituales de las redes sociales, se aferran al concepto de “mi idea” que han obtenido normalmente de fuentes de RSS, navegando en esas redes o demás fuentes que están al alcance de cualquiera. No se dan cuenta de que en Internet, al mismo tiempo que tú estás teniendo una idea seguramente habrá otras 2.000 personas a los que se les ha ocurrido”, recuerda Emilio Márquez (Networking Activo). De esta manera, se lanzan sin haberla madurado, con lo cual son negocios con barreras de entrada muy bajas y fácilmente copiables. Para bien o para mal, “Internet rompe barreras espaciales y temporales, y si no estamos avispados nos pueden robar la idea”, confirma Sixto Arias (Mobext).

Estudia muy bien cuál puede ser tu valor añadido. Moléstate en hacer un estudio de mercado en la propia web y analiza dónde puedes diferenciarte para reducir los riesgos de réplica. Trabaja tu idea, tu oferta y tu público y especialízate.

Asesores, ¿para qué?: Siguiendo con esa mentalidad de gratuidad, el ciberemprendedor cree que puede sustituir a un asesor legal con un disclaimer copiado o que puede sustituir al asesor fiscal a través de programas descargados de la red… En definitiva, no invierte nada en consultores estratégicos y este modo de actuar puede tener consecuencias, tanto legales o fiscales como financieras. Invertir ese dinero a la larga te va a resultar rentable ya que te permitirá crecer adecuadamente, expandirte, obtener financiación externa y adquirir un carácter profesional. Busca al asesor que se adapte a tu tamaño y necesidades y, sobre todo, que esté especializado en las nuevas tecnologías.

La falacia de la gratuidad: A la hora de montar un negocio tradicional, todo el mundo da por hecho que hay una serie de gastos iniciales que afrontar: desde el aval bancario, hasta la fianza, pasando por la adquisición de mercancía. El emprendedor en línea, sin embargo, piensa que sus costes son mínimos y cree que con uno pocos dólares puede montarlo todo. En lugar de pagar por un dominio o un hosting, recurre a los hospedajes gratuitos.

Como dice el refrán, Recoges lo que siembras. Si siembras papas, recoges papas. Los hospedajes gratuitos tienen el problema de estar sobre saturados, lo que influye en la velocidad de descarga de la web, en la facilidad o no para abrir ventanas. Tu portal es tu negocio, no puedes escatimar en él. Pagar un dominio puede costar la cantidad de 14 dólares y el hospedaje, unos 5 dólares al mes.

Ya facturaré: Otro error típico de las los emprendimientos en línea es no establecer claramente cómo van a cobrar. Arrancan sin tener claro a quién van a cobrar: si al usuario, al intermediario, al proveedor o al inversor. Es habitual empezar cobrando al inversor y luego a la publicidad para acabar con el usuario. Pero eso puede provocar vacíos de ingresos muy largos en el tiempo. Y tiene consecuencias.

Tienes que tener claro qué necesidad vas a cubrir y quién va a pagar por ella: si va a ser el cliente, el intermediario, el publicista, el proveedor… Has de tener muy claro cuál va a ser la convertibilidad de tu web y tener un sistema de pagos que tenga una conversión decente, has de saber cómo vas a facturar, que estás gastando, cómo vas a cobrar, cómo satisfaces la necesidad y tratar de generar ingresos desde el primer día.

Continúa en parte 2

Fuente: emprendedores.es

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