Como manejar el tiempo sin manejarlo (parte 1)

[singlepic id=362 w=160 h=120 float=left]Las librerías están llenas de best-sellers sobre cómo manejar el tiempo, cómo ser más organizado, cómo adquirir los siete hábitos, cómo dominar los quince secretos, cómo evitar los veintiún errores que cometen todos los gerentes, etc. Todo para llegar a la conclusión de que nosotros como empresarios, emprendedores o  como profesionales ¡no tenemos remedio! Hasta que no nos convirtamos en virtuosos y disciplinados ejecutivos, no tendremos cabida en el competido mundo laboral.

Todo este afán de perfección o, poniéndolo al revés, este descubrimiento de nuestra irremediable imperfección hace que vivamos en un constante y devorador estado de angustia. Además, todo a nuestro alrededor se confabula para alimentar la ansiedad: la bandeja “in” repleta, cientos de correos electrónicos sin contestar, los pendientes siguen allí colgados, ya no hay espacio para más post-it en la pantalla del computador.

“Es que el tiempo no alcanza para nada”, nos quejamos y le echamos la culpa a ese concepto abstracto que nos domina y nos gana.

Muchos hemos recurrido a las populares herramientas para dominar el tiempo: el filofax, el franklin, la agenda electrónica, el software de administración de citas, un curso de coaching etc. y terminamos descubriendo que manejar y mantener al día todos estos sistemas es una fuente de estrés aún peor.

El secreto está en resignarse a NO MANEJAR EL TIEMPO. El tiempo no se puede manejar, así que más bien manejemos la ansiedad.

¿Por qué nos devoran los pendientes? Simplemente por eso, porque siguen pendientes. La razón por la que las cosas pendientes nos roen el cerebro y nos perforan el ánimo es precisamente porque siguen clavadas allí como agujas. Y la única manera de eliminar esas agujas de nuestra mente es “echándolas a rodar”. Haciendo progresos en ellas.

¿Por qué nos sentimos tan sobrecargados? Simplemente porque llenamos nuestro cerebro de promesas vagas sobre lo que deberíamos hacer que sobrepasan lo que realmente podemos lograr. Siempre hay más cosas para hacer que tiempo disponible y el estrés no resulta de tener muchas tareas sino de incumplir los acuerdos y las promesas que nos hacemos a nosotros mismos.
Cuando nos proponemos hacer algo y no lo cumplimos nos llenamos de frustración y auto-desconfianza. Porque siempre podremos engañar a los que nos rodean, pero nunca nos podremos engañar a nosotros mismos.

“La productividad consiste en terminar las cosas”, comenta David Allen, autor y consultor, fundador de una empresa de productividad personal llamada Actioneer Inc. (www.actioneer.com) “Mi recomendación consiste en identificar todas las cosas “incompletas” de su vida – desde las más mundanas hasta las responsabilidades cruciales – y determinar cual es el siguiente paso más sencillo para completarlas. Yo la llamo la ‘administración del paso siguiente’ “.

Ver siguiente -parte2

Fuente: emprendedor.com – www.1buenaidea.com

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