5 Claves para pasar de empleado a Emprendedor

[singlepic id=784 w=160 h=120 float=left]Es verdad que una vez que se tiene dinero, es relativamente fácil hacer más dinero. Pero cuando se nace sin dinero, ¿cómo hacemos para generar ese capital inicial? ¿Cuál es el camino a seguir? El secreto podría estar a un clic de distancia. Si algo podemos aprender de la historia, es que cuando una persona está determinada a triunfar, esta de una u otra forma lo logra. Es por ello que me gustaría considerar el caso de uno de los grandes capitanes de la industria del siglo XIX, historia que tiene vigencia aún en nuestros días.

El empresario: Andrew Carnegie; la empresa: Carnegie Steel Company, vendida en una fortuna en 1901. Su legado: millones de dólares dedicados a la filantropía y la educación a través de organizaciones como Carnegie Corporation New York, Fondo Carnegie para la paz internacional y la Universidad Carnegie Mellon. ¿Cómo pasó un inmigrante escocés, sin educación y sumido en la pobreza, a ser un magnate empresarial y el segundo hombre más rico de toda la historia? ¿En que residió su éxito?

Es evidente que para todos aquellos que comenzamos sin ningún capital, nuestro primer acceso a una remuneración económica es emplearse en alguna empresa. Para Carnegie no fue diferente, ya que comenzó como empleado y llegó a la cima.

A continuación las 5 Claves de Carnegie:

1. Llama la atención de tus jefes

Les voy a dar el secreto. En lugar de preguntarse, ¿qué es lo que debo hacer por la empresa?, debieran preguntarse, ¿qué es lo que puedo hacer por la empresa? Realizar las tareas asignadas a tiempo y hechas a conciencia está muy bien, pero el resultado en estos casos es que uno realiza las cosas tan bien que es preferible que uno las siga haciendo de manera permanente. Esta no es la forma de llegar a la cima.

2. Rompe las reglas para salvar a los dueños

En toda la historia, no ha habido nunca un gran personaje que no haya roto las reglas o las regulaciones de rutina en pos de hacer las cosas mejor. Si no tienes aspiraciones en la vida, sólo sigue las reglas al pie de la letra. De lo contrario, no dudes en romperlas siempre y cuando, estés seguro de que los intereses de la empresa se verán altamente beneficiados y estés dispuesto a asumir la responsabilidad total de tus acciones. Nunca podrás ser socio de la compañía hasta que conozcas y domines el negocio más profundamente de lo que los propios dueños podrían.

3. Dale instrucciones a tu jefe cuanto antes

Cuando la empresa esté en un profundo error, no pierdas la oportunidad de exponer al genio que llevas dentro y demostrarle lo equivocadas que están las cosas. Expón tus ideas. Demuestra que estas en lo correcto. Dile como hacer bien las cosas y logra resultados. No hay nada que le cause mejor impresión si es el tipo de jefe adecuado; de lo contrario, no es la persona con la que te conviene permanecer.

4. Actitud, determinación y cerebro

Algunas personas se quejan de que sus fracasos son el resultado de circunstancias extraordinarias o que nunca han tenido una buena oportunidad. Esto no tiene sentido. No hay persona en este mundo que no haya tenido una buena oportunidad, inclusive una gran oportunidad. Si alguna vez has sido empleado, has estado en la mente de tu superior desde el día uno, y después de un tiempo, por méritos propios, posiblemente en la mente el dueño del negocio. No hay razón para no llegar a la cima.

5. Gasta menos de lo que ganas

Hay un indicador inequívoco de aquel que será dueño de su destino y futuro millonario: sus ingresos siempre excederán a sus gastos. Comienza a ahorrar a temprana edad. No importa si ganas poco, de cualquier forma ahorra lo que puedas. Inviértelo en cualquier negocio que creas que pueda ser rentable, pero eso sí, nunca juegues con tu capital, nunca apuestes. Una oportunidad única de inversión se presentará por sí misma, y lo poco que hayas ahorrado, será la base para que se te otorgue un crédito mucho mayor. Los inversionistas confían en la persona que ahorra. Por cada cien que ahorres, MIDAS en busca de un socio, te prestará mil. Por cada mil, te prestará cincuenta mil.

No es capital lo que los inversionistas buscan, sino a la persona que demuestre que ha desarrollado los hábitos empresariales para crear capital y la disciplina para alinear sus hábitos con sus intenciones. Tomen nota de esta regla de oro: sus gastos deberán ser siempre menores a sus ingresos. Ahorra, espera tu oportunidad y aprovéchala.

Fuente: Diego Bañuelos, ideasparapymes.com – www.1buenaidea.com

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